Sunday, August 14, 2005

De cara a la libertad.


pueblos de ayer
carceles de piel
humanos crueles
solo anhelan poder

sentidos cruzados
mentes pobladas
de inservibles objetos
y tiranos secretos

transacciones de vos, de mi, de aquel
el que fue, no va a volver a ser.


y citando a un maestro:

¿Cómo olvidar? Si la carne cicatriza, la sangre deja de fluir, pero la memoria jamás olvida. Podría preguntar también cómo dejar de sentir dolor, pero la pregunta es tan simple: imposible. Entonces... ¿Qué hacer con ese dolor?, con el sufrimiento, las ganas de verlos, de abrazarlos.Podrías llorarlos eternamente, sí. Pues este mundo con su aguijón fue envenenando las ganas de luchar a fuerza de miedo y represión, de hambre e ignorancia. Pero también podrías escarbar dentro de tu ser, allí, oculta tras un montón de escombros y recuerdos olvidados, se encuentra la fuerza. Podrías tomarla entre tus manos, ajadas por el pasar de los soles y lunas, por los días que siempre te regalan alguna cabronada, y alimentarla. Con tu dolor, tu furia, tu tristeza. Entonces el nudo en la garganta, esa fría palidez y un par de lágrimas se funden dentro de esa pequeña semilla.